El error número uno con los pimientos
La mayoría de los problemas vienen del exceso de agua y del mal drenaje: las raíces se asfixian, las hojas se vuelven amarillas y los frutos se echan a perder.
Pasos prácticos y fáciles para evitarlo:
1) Usa un sustrato suelto y bien drenante (mezcla tierra con perlita o fibra de coco).
2) Elige macetas con agujeros grandes y añade una capa de grava o piezas de teja en el fondo.
3) Riega solo cuando los primeros 2–3 cm estén secos; mejor riegos cortos y frecuentes que encharcar.
4) Deja 30–40 cm entre plantas para buena circulación de aire.
5) Endurece las plántulas 7–10 días antes de exponerlas al sol directo.
6) Fertiliza moderadamente: poco nitrógeno al inicio y más potasio cuando cuajen los frutos.
Señales de alarma: hojas amarillas, tierra con mal olor o tallos blandos. Si aparecen, reduce riego, mejora drenaje y trasplanta si hace falta.
Prueba estos pasos con una maceta este mes: notarás plantas más fuertes y pimientos sanos en pocas semanas. ¿Te animas? Comparte tu experiencia o una foto cuando lo pruebes.
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