¿Tu albahaca dura poco?
La albahaca suele sufrir por exceso de riego, poca luz o porque se deja florecer. Aquí tienes pasos prácticos y fáciles para que tus plantas vuelvan a estar fuertes y sabrosas:
1) Maceta y sustrato: usa una maceta con buen drenaje (mín. 20 cm). Mezcla 2 partes de sustrato para macetas + 1 parte de compost + 1 parte de perlita o arena gruesa.
2) Luz: necesita de 4 a 6 horas de sol directo; si está en interior, ponla en la ventana más luminosa y gira la maceta cada semana.
3) Riego correcto: toca el sustrato: si los primeros 2 cm están secos, riega. Hazlo hasta que salga por los agujeros y deja escurrir; evita dejarla encharcada.
4) Poda y cosecha: pellizca las puntas regularmente para fomentar crecimiento denso. Si ves flores, córtalas para centrar energía en las hojas.
5) Alimentación: usa un fertilizante suave cada 3–4 semanas o aplica té de compost diluido una vez al mes.
6) Plagas y soluciones caseras: para pulgón o ácaros, lava con agua y jabón neutro o pulveriza una mezcla de agua y unas gotas de jabón insecticida; el aceite de neem diluido también funciona.
7) Propagar es fácil: corta esquejes de 8–10 cm, quítales hojas bajas y ponlos en agua hasta que salgan raíces, luego plántalos.
Pequeños detalles: evita cambios bruscos de temperatura, no abuses del fertilizante y rota las macetas para luz uniforme.
Pruébalo este fin de semana y cuéntame cómo te va: sube una foto o deja tu duda y te ayudo.
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